Cine queer: orígenes, evolución y películas destacadas

Casi 100 años de cine queer: una genealogía de censuras, subtextos y las estéticas radicales que transformaron la cultura visual.

Cine queer: orígenes, evolución y películas destacadas
Del estigma al reconocimiento de la Academia: La visibilización de la crisis del VIH en Philadelphia (1993), el romance de época en Portrait of a Lady on Fire (2019) y la consagración histórica de la identidad afroamericana y queer con el Óscar a Mejor Película para Moonlight (2016).

El cine queer desde sus inicios ha buscado visibilizar la enorme diversidad sexual y de género con una mirada reivindicativa que cuestiona el statu quo, un desafío aún necesario de afrontar en nuestras presentes sociedades. 

Históricamente ligado a la vanguardia y lo independiente, el cine queer representa una amplia variedad de géneros y visiones con un fin en común: abordar temas tabú y centrar la historia en las experiencias e identidad de la comunidad LGBTQ+. 

Esta forma de hacer cine es cada vez más respetada y poco a poco, la representación de personajes e historias LGBTQ+en el cine mainstream se normaliza. Pero no siempre fue así y, de hecho, el cine queer como lo conocemos hoy apenas pudo desarrollarse en condiciones a partir de los noventa, aunque desde mucho antes hubo películas dirigidas por y para la comunidad. 

¿Qué es el cine queer? 

El cine queer en la actualidad se refiere a todas las películas que abordan de manera positiva y central la vida de las personas LGBTQ+ y los diferentes tópicos ligados a ello. Más que un género en sí mismo, es un hilo temático que celebra la diversidad de orientaciones sexuales e identidades de género, al tiempo que puede evidenciar la discriminación que enfrenta quienes no se identifican como personas cisgénero y/o heterosexuales. 

Orígenes y evolución del cine queer 

Escaneo de una doble página de la revista Sight and Sound con el gran titular en tipografía negrita "NEW QUEER CINEMA" en colores negro y rojo, acompañado de columnas de texto de crítica cinematográfica e imágenes fijas en blanco y negro.
El histórico ensayo de B. Ruby Rich publicado en la revista Sight & Sound en 1992, el cual acuñó y teorizó el concepto de "New Queer Cinema", definiendo una corriente estética y política fundamental para el cine independiente.

El cine queer como lo conocemos ahora nace del movimiento New Queer Cinema, un término creado en 1992 por la crítica B. Ruby Rich para describir una ola sin precedentes de cineastas independientes LGBTQ que crearon películas que abordaban la vida queer con propuestas desafiantes, originales e incómodas. Concentrado entre Estados Unidos y Reino Unido, el movimiento surge como una respuesta al contexto de la crisis del SIDA, cuando la discriminación y el odio empeoró la vida de las personas de la comunidad debido a los gobiernos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher

El origen del término “queer” (y su relación con el cine y la teoría queer)

El término "queer" (raro o extraño) nació a finales del siglo XIX en Inglaterra como un insulto degradante que marginaba a las identidades disidentes bajo el estigma de la inmoralidad. Sólo a mediados de los ochenta, la academia hackeó este agravio a través de la teoría queer: una corriente crítica que postuló que el género y la sexualidad no son leyes biológicas, sino construcciones sociales maleables. 

Al expropiar y resignificar la injuria, esta teoría se convirtió en la columna vertebral del cine queer moderno, transformando una antigua herramienta de opresión en un manifiesto visual de orgullo, activismo y resistencia colectiva frente a las pantallas. 

Temas del New Queer Cinema 

Escena con un marcado tinte verdoso y amarillento de dos hombres en una azotea urbana bajo un cielo azul con nubes blancas. Uno está de pie en camiseta de tirantes y bóxers, mientras el otro está agachado limpiando cerca de un balde rojo.
Leslie Cheung y Tony Leung en Happy Together (1997). La obra maestra de Wong Kar-wai capturó la volatilidad del amor y el desarraigo a través de una deslumbrante estética visual y una narrativa melancólica.

El New Queer Cinema fue un movimiento histórico porque por primera vez se hacía cine queer por y para personas queer, sin clichés ni perspectivas forzadas. Entre los temas recurrentes del movimiento, cuya fuerza se concentró entre 1991 y 1997, estaban:

  • El trabajo sexual
  • La crisis del SIDA 
  • Subculturas queer y drag
  • Denuncia de la discriminación
  • La exploración de la identidad 
  • Exploración de la raza y la clase
  • Estilos de vida fuera de la norma
  • La salida del closet y/o la autoaceptación
  • Recursos estéticos y narrativos subversivos para cuestionar y parodiar la construcción social del género 

Los absolutos pioneros del cine LGBTQ+ (1919-1931)

Composición horizontal de tres pósters de cine clásico: a la izquierda "Different from the Others" (1919) en tonos morados, al centro el rostro de Louise Brooks en "Die Büchse der Pandora" (1929) y a la derecha el diseño ilustrado de "Mädchen in Uniform" (1931) sobre un fondo amarillo.
Pioneros de la era silente y de transición: Different from the Others (1919), Pandora's Box (1929) y Mädchen in Uniform (1931) rompieron barreras tempranas al retratar de forma explícita las identidades y el deseo queer.

De Alemania surgió Different from the Others (1919), la primera película en representar la homosexualidad abiertamente y desde un ángulo respetuoso, ya que cuenta la historia de un violinista gay incomprendido que termina suicidándose.

Una década después se realizó Pandora's Box (1929), donde hay una lesbiana que se interesa por la protagonista interpretada por Louise Brooks. Mädchen in Uniform (1931), proveniente de Alemania, fue la primera película en retratar un romance lésbico. Alemania entonces impulsaba una gran investigación científica sobre la sexualidad, por ello estas y otras producciones eran más comprensivas con la población LGBTQ+. Todo este avance fue destruido por la Alemania Nazi. 

En la embrionaria cuna del cine, Hollywood, Charles Chaplin personificó a un personaje travesti en A Woman (1915) y varias películas mudas mostraron por primera vez a personajes geis y lesbianas a la década siguiente, quienes fueron encasillados como personajes  inmorales, como en Manslaughter (1922) de Cecil B. DeMille.

¿Cómo afectó el Código Hays a la representación de la comunidad en la pantalla? El nacimiento del queer coding

Para entender el cine LGBTQ+ historia y censura son dos conceptos inseparables. La representación explícita en Estados Unidos, aunque maliciosa, desapareció por completo con la llegada del Código Hays (vigente por 34 años desde 1934 a 1968) una serie de leyes de censura que prohibieron la “obscenidad”: la desnudez, la homosexualidad, el sexo y la violencia en general. 

Así, los cineastas de Hollywood jugaron con la sutileza y la violencia suave, y producto de esta necesidad nació el queer coding: personajes que no eran nombrados explícitamente como queer, pero que se escribían de una forma que no era necesario aclararlo. El queer coding caracterizó a las personas LGBTQ+ como psicópatas y enfermos sexuales con actitudes exageradas y ridículas que debían causar el asco o la risa de la audiencia cishet, a menudo recibiendo finales trágicos y violentos. 

Cine queer pre-Stonewall (1947-1968)

Los sesenta fue una década agitada en todo el mundo, y Estados Unidos lo condensó en el territorio occidental: la lucha por los derechos civiles, de las mujeres y las personas LGBTQ+ llegó a una nueva escala.

Cineastas queer entre los cuarenta y hasta principios de los sesenta realizaron varios metrajes clave que influyeron sobre aquella nueva generación con valores anti-establishment que exigía cambios, con 1967 y 1969 como los años más activos. 

Aquella primera generación de cineastas queer pioneres incluyó los alemanes geis Rainer Werner Fassbinder y Rosa von Praunheim (quienes empezaron realizando cortos vanguardistas), el francés Jean Genet por el corto Un chant d'amour (1950) y al estadounidense Kenneth Anger, que realizó un cortometraje experimental, homoerótico y surrealista en 1947 llamado Fireworks

El trabajo vanguardista de Anger y compañía influyó sobre Andy Warhol y John Waters, quienes ofrecieron una de las primeras representaciones queer explícitas y orgullosas conocidas a lo largo de los 60s y 70s, y a su vez crearon el camino a realizadores queer posteriores como Todd Haynes y Gregg Araki.

Tres carteles vintage de películas clásicas de Hollywood basadas en obras de Tennessee Williams y Lillian Hellman: "Cat on a Hot Tin Roof" en tonos amarillos, "Suddenly, Last Summer" en blanco y negro, y "The Children's Hour" sobre un fondo rosa vibrante.
Clásicos como Cat on a Hot Tin Roof (1958), Suddenly, Last Summer (1959) y The Children's Hour (1961) tuvieron que recurrir a la codificación sutil para explorar temáticas LGBTIQ+ evadiendo la censura de la época.

Hollywood a partir de los cincuenta tuvo una representación queer más notable aunque sutil, con cintas como Cat on a Hot Tin Roof (1958), Suddenly, Last Summer (1959) y The Children's Hour (1961), esta última mostrando un interés romántico lésbico como trama principal, aunque de carácter trágico. Los nombres clave detrás de tal tendencia incluyen a Tennessee Williams y Gore Vidal, dos hombres homosexuales. 

Asimismo, James Dean se convirtió en un icono gay temprano por el queer coding alrededor de Rebel Without a Cause (1955) al tanto que el propio actor fue un ejemplo de, si se quiere, queerbaiting, ya que cautivaba la ambigüedad que rodeaba su sexualidad.

Fuera de USA, en el Reino Unido se estrenó Victim (1961), en el que un abogado homosexual es víctima de chantaje. La película abrió un debate público sobre la aceptación de la homosexualidad y fue una de las primeras de su tipo en retratar esta orientación sexual sin malicia. Y desde Japón llegó Funeral Parade of Roses (1969), película experimental que retrataba la homosexualidad y la identidad de género con total respeto.

¿Qué cambió en el cine comercial e independiente tras los disturbios de Stonewall? Décadas 1968-1978

Dos hombres jóvenes conversando de noche sentados juntos en un sofá marrón en una sala de estar iluminada de forma tenue; el de la izquierda lleva una camisa azul y mira fijamente al otro, quien se encuentra recostado vistiendo un suéter gris.
Un retrato doméstico y honesto de la comunidad antes de la liberación total: The Boys in the Band (1970), dirigida por William Friedkin, expuso las tensiones, la camaradería y los conflictos de la identidad gay neoyorquina.

Debido a su naturaleza contestaría, el cine queer pre-Stonewall era apartado de la corriente mainstream. Pero tras los históricos disturbios que dieron pie al movimiento LGBTQ+ moderno, el cine hollywoodense empezó a abarcar cada vez más esta cuestión. 

La caída del Código Hays en 1968 y la rebelión de una nueva generación de cineastas creó el Nuevo Hollywood a mediados de los sesenta, dispuesto a tratar temas polémicos e invisibilizados hasta entonces. La violencia y la desnudez descarada ya era bienvenida, y las películas con personajes y temáticas LGBTQ+ se volvieron más comunes. 

Grandes estudios estrenaron películas sobre lesbianas, como el melodrama The Fox (1967) y la comedia The Killing of Sister George (1968). La mirada maliciosa persiste en ambas propuestas. Un año después, el largometraje de calificación X y con sutil subtexto gay, Midnight Cowboy (1969) ganó el Oscar a Mejor Película, marcando un precedente para la industria. 

William Friedkin estrenó al año siguiente una de las primeras megaproducciones que giran en torno a la homosexualidad abiertamente y con relativa empatía, The Boys in the Band (1970). Raquel Welch actuó como la mujer trans protagonista de la comedia bastante fracasada y olvidable Myra Breckinridge (1970), basada en un libro de Gore Vidal. 

Clásicos LGBTQ+ de los sesenta y setenta

Tim Curry como el Dr. Frank-N-Furter con maquillaje dramático de ojos y labios frente a un micrófono clásico de plata, flanqueado a los lados por Columbia y Magenta usando mascarillas quirúrgicas blancas sobre un fondo claro.
El histrionismo andrógino de Tim Curry en el clásico de culto The Rocky Horror Picture Show (1975) transformó las nociones de género y sexualidad en el cine comercial.

El cine independiente queer ganó terreno con ejemplos como el documental acerca de la subcultura gay, drag y trans The Queen (1968) y con John Waters estrenando Multiple Maniacs (1970) con la drag queen Divine de protagonista. 

Hollywood siguió apostando por la temática queer con diferentes resultados: Fox financia The Rocky Horror Picture Show (1975), un musical alabado hasta la actualidad. Dos años después se realizó el biopic protagonizado por Al Pacino Dog Day Afternoon (1977) sobre un criminal que busca dinero para la cirugía de afirmación de género de su pareja. 

Desde Italia Sophia Loren protagonizó Una giornata particolare (1977) y desde México Arturo Ripstein dirigió El lugar sin límites (1978), ambas películas dramáticas hechas por cineastas cishetero, pero que abordan con sorprendente claridad temas como los roles de género y la homosexualidad. 

¿Y cómo fueron los años ochenta en representación LGBTQ+?

Tres carteles cinematográficos de los años 80 y 90 dispuestos uno al lado del otro: el drama coral de Robert Altman "Come Back to the 5 & Dime, Jimmy Dean, Jimmy Dean", el misterioso diseño sombrío de "The Crying Game" y la comedia de Kevin Kline "In & Out".
La evolución temática a través del melodrama de autor deCome Back To The Five And Dime, Jimmy Dean, Jimmy Dean (1982), el thriller de identidad en The Crying Game (1992) y la llegada de la aceptación masiva en la comedia comercial con In & Out (1997).

Los ochenta dio lugar a diversas producciones queer tales como Making Love (1982), Desert Hearts (1985), Kiss of the Spider Woman (1985) Maurice (1987) y Longtime Companion (1989). Gradualmente, el queer coding quedó delegado a producciones infantiles como las de Disney

Con Come Back to the 5 & Dime, Jimmy Dean, Jimmy Dean de 1982, Robert Altman incluyó el personaje de una mujer trans interpretada por Karen Black, uno de los primeros ejemplos de inclusión trans sin que se relacione con el crimen o la enfermedad mental. Una década después, el multipremiado thriller The Crying Game incluyó otro personaje trans, logrando un hito al ser un personaje fundamental para la trama que logra cautivar a la audiencia en lugar de inspirar asco, risa o lástima.

Con todo lo anterior, los noventa fue una década explosiva que dio la bienvenida a más películas independientes, así como a grandes producciones que intentaron abordar la temática LGBTQ+ con menor estigma. Algunas de ellas serían Philadelphia (1993), In & Out (1997) y To Wong Foo, Thanks for Everything! Julie Newmar (1995). 

Joyas esenciales del cine queer 

Tres afiches de cine independiente y contemporáneo en paralelo: a la izquierda el rostro en grabado sobre fondo fucsia de "The Watermelon Woman", al centro la silueta nocturna iluminada por fuego de "Portrait of a Lady on Fire" y a la derecha el primer plano íntimo de dos niños en la cama de "Close".
Nuevas miradas e interseccionalidad: Desde la deconstrucción histórica afrofeminista en The Watermelon Woman (1996) hasta la sutil exploración del deseo en Portrait of a Lady on Fire (2019) y las complejidades de la intimidad en Close (2022).
  • The Watermelon Woman (1996): Una verdadera joya de culto de la era independiente. Es un ejercicio de metacine inteligente, irónico y pionero que explora la invisibilidad de las mujeres negras y lesbianas en la historia de Hollywood.
  • To Wong Foo, Thanks for Everything! Julie Newmar (1995): Una comedia reconfortante y dulce que utiliza el formato de la road movie para celebrar el arte drag, derribando prejuicios rurales a base de empatía y altas dosis de estilo.
  • Retrato de una mujer en llamas (2019): Un romance lésbico de época absolutamente devastador. Destaca por su impecable factura visual, donde la fotografía y el diseño de vestuario hablan en la misma intensidad que el deseo de sus protagonistas.
  • Close (2022): Una de las obras más dolorosas y honestas de los últimos años. El film disecciona con crudeza las consecuencias del acoso escolar, la masculinidad frágil y la invisibilidad queer en la adolescencia.
Primer plano de perfil de dos hombres con gafas de sol sentados en una playa de arena, compartiendo una gran toalla amarilla sobre sus hombros. Al fondo se aprecia el mar difuminado.
Daniel Craig y Drew Starkey en Queer (2024), la adaptación dirigida por Luca Guadagnino de la célebre y compleja novela de William S. Burroughs sobre el deseo, la obsesión y la alienación.

¿Dónde ver cine queer en streaming? 

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Pese a la tibieza comercial, hay avances 

La expansión de la mirada queer está conquistando espacios incluso en sociedades profundamente conservadoras: desde la crudeza del romance en la keniata Rafiki (2018) y el hito de la venezolana Azul y no tan rosa (2013), hasta el romance palestino-israelí de The Bubble (2006), o la sutil intimidad de Las Herederas (2018) en Paraguay.

La industria comercial aún peca de tibieza y sigue recurriendo a representaciones estereotipadas que retratan nuestras vidas desde la burla o la lástima condescendiente. Sin embargo, lo innegable es el avance sustancial. El cine queer ya no pide permiso para existir; ha tomado la cámara para demostrar que la diversidad es, fundamentalmente, una fuerza estética y soberana.

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Fuentes

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